martes, 27 de septiembre de 2016

EL DEMACRE de Juan Muñoz Flórez



Título: El Demacre

Autor:
Juan Muñoz Flórez 

Editorial:
Amarante

Primera edición:
Julio de 2016 

Nº Páginas:
260


ISBN: 9788494559846

Género: Negra, Thriller


Autor

Juan Muñoz Flórez nacido en Madrid en 1980 es Doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesor colaborador en Literatura del Mundo Antiguo en esa universidad. Traductor, colaborador en revistas y publicaciones; tiene en su poder varios premios y menciones, entre ellos el premio extraordinario de carrera. Es coautor del "Diccionario literario de personajes de la comedia antigua" y del libro "Discursos para el recuerdo: los discursos laudatorios en honor de los fallecidos por Atenas". Ha sido incluido en varias antologías de relatos, destacando "El soñador" un breve de corte policíaco.



Sinopsis

El Demacre narra la historia de Diego, un "joven" madrileño de treinta y cinco años, cínico y hedonista, que busca prolongar a toda costa su vida parasitaria y fácil junto a Deyanira, su bella novia hispano-cubana de veinte años y estudiante de Historia del Arte. Para ello, y tras ver cómo sus sucesivos planes delirantes por ganar dinero fracasan uno tras otro, no duda en recurrir a un antiguo compañero de colegio, el Chi, quien se gana la vida pasando droga a domicilio, con la intención de trabajar para él. Sin embargo, pese a un inicio prometedor, pronto se torcerán las cosas para Diego. A los problemas con Deyanira y a su lucha sin cuartel contra su propio ego, se sumará la muerte de una chica en el after en el que Diego pasa droga los fines de semana y al que todos se refieren como "El Demacre".

Opinión

El libro que hoy traigo me tocó en un sorteo que organizó Laky en su blog Libros que hay que leer, y…¡ qué suerte tuve! Me tocó un libro particular a caballo entre novela negra, humor y drama.

El libro está narrado en primera persona por su protagonista, un crack, Diego. Un madrileño instalado en la treintena, licenciado en filología, que descubrió el filón de vivir del cuento gracias a una beca de la universidad. Es un tío inteligente que se considera por encima del bien y del mal, su talento está desperdiciado en las cloacas de la enseñanza universitaria de la que por supuesto no piensa formar parte.

En definitiva es un vividor al que le gusta todo lo bueno, y que solo tiene un defectillo, quiere vivir sin trabajar, vamos que eso que el resto de mortales pretende a él no le va. Tras ser exprimir al máximo el chollo de las becas en el extranjero con su novia cubana, mucho más joven que él, Deyanira, con la que mantenía una relación explosiva, vuelve a Madrid y comienza la búsqueda de trabajo en un inicio; memorables sus alusiones a los portales de trabajo y lo que en ellos se oferta, ahí me he visto totalmente identificada. Pero nada va a resultar como él planea, Deyanira lo deja y se vuelve a La Coruña en un te dejo pero no, que a él lo sume en una espiral de desesperanza y depresión.

Pero si hay algo que no le falta a Diego son ideas, y qué mejor idea que ser traficante de estupefacientes a domicilio…por supuesto, en bicicleta, que eso de sacarse el carnet, está muy valorado. Para ello echará mano de un antiguo compañero de colegio, el Chi, por lo de chino, que tiene un lugarteniente que me ha sacado las carcajadas más sonoras que había tenido en mucho tiempo, el Richi.

Con esta carta de presentación entrará en el negocio y se quedará con la exclusiva de la venta en un local poco legal, El Demacre, donde la droga de todo tipo circula sin control, lo que le proporcionará unos beneficios bastante sustanciosos, hasta que una noche algo se tuerce, y haciendo protagonista a la Ley de Murphy, Diego le tendrá que hacer un favor a Sasha, el dueño del local, y ahí comenzará su periplo por los límites más absurdos de la ley de la calle. Los de la otra, ya se los ha saltado todos.

Pasarán tantas cosas que no podrás dejar de leer, unas veces muerta de la risa, a carcajada limpia, y otras estremecida porque el mundo de la droga que él nos describe tiene la parte del subidón, pero también tiene los efectos colaterales, la bajeza más inmunda. Así nos encontraremos con un Diego lúcido y capaz de analizar que lo que está haciendo no está bien, no es normal, y por supuesto no es bueno para la salud, pero en contrapunto está ese Dieguito puesto hasta el culo de todo tipo de sustancias que se aferra como una lapa a ese mundo onírico en el que Deyanira sigue siendo su diosa, y él es el mejor. Bueno, él siempre es el mejor, porque este protagonista no tiene abuela ni falta que le hace, es ególatra, cínico, inteligente y divertido, le pegarías dos tortas por hacer lo que hace, pero al final le tomas cariño, porque con esas salidas y esas reflexiones tan sesudas, cómo no hacerlo.

Y lo que se queda tras las carcajadas es miedo, a mí que lo de las drogas no me va en absoluto me ha producido pavor lo que esconde, bueno, a lo mejor no lo esconde mucho pero yo no quiero verlo, el mundo de la noche; la cantidad de sustancias que se mueven y que cada uno toma por una razón, como algo normalizado formando parte de un entramado en el que precisamente es extraño quien no las toma. Me he sentido rara en comparación con esta normalidad tan sórdida que retrata. El sentir tal y como lo relata esos efectos secundarios del día después que tan bien describe, me ha puesto los pelos de punta y me ha quitado las ganas, que nunca he tenido, de quitarme los problemas a base de rayas o pirulas.

Ya en el aspecto formal, la novela está muy bien escrita con un lenguaje de la calle, a veces bastante bruto; el autor pone en la boca de Diego todos los tacos habidos y por haber, pero no molestan, los entiendes porque los diálogos son creíbles y totalmente cercanos, de hecho las frases que le pone a los protagonistas los puedes escuchar en cualquier bar o parque. Además salta de un lenguaje culto a otro vulgar sin ningún problema y sin que resulte chocante.

Los personajes son de quitarse el sombrero, porque desde el cinismo de Diego, a la lógica aplastante del Richi pasando por la pachorra del Chi, a todos les coges cariño, aunque muchas veces les darías de tortas.
En definitiva, es una novela negra, oscura dedicada al mundo de la droga y los traficantes, con un humor satírico, cínico y refrescante que te hará soltar más de una carcajada, y que te llevará por situaciones surrealistas hasta dejarte con un final digno de su protagonista.


Todo un descubrimiento que recomiendo sin dudar. Un autor al que seguirle la pista.


Saludos y vamos a leer.