viernes, 18 de marzo de 2016

EL CARBONERO ALCALDE de Pedro Antonio de Alarcón

Título: El carbonero alcalde

Autor: Pedro Antonio de Alarcón

Libro: Historietas nacionales

Editorial: Austral

Edición digital: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999.

Nº páginas: 26

Género: Cuento, Historia


Autor

Pedro Antonio Alarcón y Ariza nació el 10 de marzo de 1833 en Guadix, Granada. Sus padres pertenecían a una modesta familia con ascendencia hidalga. Tras estudiar en Guadix, se trasladó a Granada para iniciar Derecho, carrera que abandonó para regresar a su localidad natal y principiar estudios de Teología.
En el año 1853 dejó Guadix y los cursos seminaristas para trasladarse a Cádiz, en donde fundó “El Eco De Occidente” junto a Torcuato Tárrago. Con posterioridad formó parte de un grupo de intelectuales granadinos denominado “La Cuerda Granadina”.
En el año 1854 llegó a Madrid y fundó el periódico satírico El Látigo.

Durante su juventud simpatizó, en la política, con los liberales y los revolucionarios de su tiempo. Por este tiempo tuvo un duelo con otro escritor. Este evento le desencadenó a una crisis de conciencia que acabó llevándolo al bando contrario, es decir, al conservador y católico. Poco después se alistó y participó en la guerra de África. Viajó por Europa. De regreso a España, volvió a ser activo en la política, militando en la Unión Liberal ocupó diferentes cargos, entre ellos diputado, senador, ministro plenipotenciario en Suecia y Noruega o consejero de Estado en tiempos de Alfonso XII.

Gran periodista, con un tinte muy personal, y novelista de primera clase tuvo obras de renombre como fueron: El final de Norma (1855) Diario de un testigo de la guerra de África (1859) De Madrid a Nápoles (1861) La Alpujarra (1873) El sombrero de tres picos (1874) El hijo pródigo (1875) El escándalo (1875) El niño de la bola (1878) La Pródiga (1880) El capitán Veneno (1881). Así como numerosos cuentos como El calvo, e historias recogidos en sus Historietas nacionales.

En cuanto a su vida sentimental, en el año 1865 se casó en Granada con Paulina Contreras y Reyes.
Alarcón falleció en el año 1891 en Valdemoro, localidad cercana a Madrid.


Sinopsis
La ciudad de Guadix ha sido tomada por los franceses. No hay comida para tanta tropa y el general Godinot decide hacer una incursión en los pueblos limítrofes.
A La Peza llega la noticia y se prepararán para hacerle frente al ejército francés con sus armas habituales, encabezados por su alcalde, Manuel Atienza.

Opinión

Hoy me apetecía una incursión en los clásicos, y he rescatado uno de los cuentos que más me gusta de mi paisano, Pedro Antonio de Alarcón. Cuando lo leí por primera vez me sedujo al instante, me pareció una loa a los héroes de a pie frente al ejército francés invasor.

Lo he leído más veces, al fin y al cabo no son demasiadas páginas, y siempre encuentro un matiz distinto. Probablemente hoy día sería una lectura políticamente incorrecta por su descripción del alcalde, fácilmente reconocible como el tópico-típico macho ibérico.

Os pongo en antecedentes.

Estamos en la Guerra de la Independencia, es el año 1810 y el ejército francés ha llegado a la ciudad de Guadix dirigido por el general Godinot, se han hecho fuertes y han acabado con todas las existencias de carne, así que deciden hacer incursiones a pueblos vecinos, cerca de la sierra.

En La Peza un pueblo de unos 200 habitantes formado por carboneros, leñadores y pastores, no están dispuestos a rendirse y de mano de su alcalde, Manuel Atienza, un hombretón de los de pelo en pecho, carbonero de profesión y con el orgullo por bandera, se disponen a presentar batalla. Para ello han hecho un muro de troncos de árboles en el que han colocado la idea de su valiente alcalde: Un cañón de madera hecho con un enorme tronco de encina ahuecado por el fuego, rellenado con pólvora, piedras y otros proyectiles, y reforzado con cuerdas y alambres.

Cuando llega el enemigo la gente del pueblo los reciben armados hasta los dientes con escopetas, trabucos, hondas, piedras y hachas.

Combaten desigualmente en el primer encontronazo, lo que lleva a Atienza a replegarse para hacer cara con su arma estrella. El problema es que hay mucho orgullo y muchos cojones pero poca lógica y el cañón será disparado, pero explotará en el intento haciendo tantas bajas o más entre los lapeceños que entre los franceses…pero conseguirán oír la corneta de retirada, y los estarán esperando para rematarlos, consiguiendo así humillar al ejército francés.

Pero las represalias serán terribles.

Qué orgullosa me sentí cuando lo leí por primera vez…cuando leí esto y las muchas bajas que tenía el ejército francés debido a las desapariciones por caídas accidentales en los pozos de los pueblos.
Ahora me pregunto qué queda de aquello y si tal como se cuenta una cosa era el corazón del pueblo y otro el de sus gobernantes. Y vuelvo a leerlo con unos sentimientos encontrados, y lo leeré, porque es de esos cuentos que no se pueden olvidar.

Como ya están extinguidos los derechos de autor lo podéis leer entero en este enlace de la Biblioteca Virtual Cervantes.


Se lee en un rato y se disfruta un montón.



Saludos y a leer.

7 comentarios:

  1. Pues ya que te has puesto clásica y veo que te apetece reflexionar, te recomiendo uno muy corto también, pero porque es teatro y se lee en un suspiro. Los intereses creados de Jacinto Benavente. Y ya hablamos después de la gran verdad que encierra y de lo injustos que han sido muchos críticos con él por haber tomado la decisión de usar su talento para comer.

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    1. Es bueno recuperarlos. Ese que dices no lo he leído. A la lista !!

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  2. Mari yo no lo he leido, tengo libros y libros de esa Colección Austral en casa de mis padres, algun día debería rescatar alguno y ponerme a ello. Me anoto este.
    Besos

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    1. Me los leí hasta dos y tres veces cuando era pequeña. Era un ratón de biblioteca.
      Besos

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  3. Lo leí hace años y recuerdo que me encantó, gracias por recordármelo. Volver a los clásicos es siempre una aventura fascinante.

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  4. A mi, de vez en cuando y lamentablemente cada vez con menos frecuencia, me gusta releer algún clásico o alguna novela pendiente de muchos de ellos y siempre me llevo una gran alegría, así que te entiendo perfectamente.

    Un beso.

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